sábado, 12 de abril de 2008

Rosas Negras

por Itzia Vanegas

Recuerda que de la noche
únicamente soy comparable con el aullido del lobo.
No existe nada bueno en mí.
Todo cuanto conociste ha muerto.
Déjame marchar y trata de pensar que sólo fui una fantasía,
un espejismo o una locura.

Aléjate. Vivo en un mundo de sombras donde el tiempo no existe,
un umbral que tú jamás podrás cruzar.
O dime, ¿quieres que te dañe?
Para qué derramar lágrimas que corren en vano,
lágrimas que sólo sirven para fecundar un mal.

No te aferres a mi brazo.
Siempre supiste que no podría caminar a tu lado.
Tengo que irme, déjame marchar,
iré a caminar por aquel sendero eterno rodeado de pesadillas,
donde cadáveres reposan a la orilla del camino.

Mientras exista el perfume de un desengaño, estaré allí.
No te preocupes por saber si aún vivo,
no intentes buscarme ni supliques que me quede,
estaré entre los sueños que has olvidado.

Vamos, despierta, que tan sólo fui un reflejo de lo que detestas,
algo de lo que no formas parte y por siempre temerás.
Soy el cancerbero que aprisiona tus sueños,
la rosa negra que anhelas y que nunca ha de existir.


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Itzia Vanegas (Jerez, Zac., 1984) Estudiante de Psicología y Comunicación Social. Incluida en la antología Este Sol de Media Noche. Es becaria de Concaculta en el grupo de teatro Vayamandarra de Zacatecas, Zac.

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