sábado, 22 de noviembre de 2008

La poesía no se debe recitar, se debe decir

por Elena Poniatowska

El siguiente fragmento forma parte de una entrevista hecha por Elena Poniatowska a Octavio Paz en 1971.

En los años veinte, en los treinta, José Vasconcelos, secretario de Educación, trae de Argentina a Berta Singermann, "Declamadora profesional", grita, llora, se arranca el pelo, desgarra sus vestiduras, se contorsiona colgada de la cortina. La singermann actúa la poesía y la vuelve cursi en el escenario. El daño es para la posteridad. Nos hereda generaciones de pupilas que creen que decir poesía es recitar con los ojos en blanco, en pleno trance. Ya de por sí las mujeres somos sauces llorones en la orillita de la catarata desbordada del sentimiento. Los recitales devienen en catarsis; en ellos nos arrapentimos más que en el confesionario. La miel se derrama sobre México, la oratoria se vuelve una enfermedad. Los recursos "teatreros" destrozan al mejor poema en forma criminal y estas antecesoras de los "serial killers" permanecen impunes.


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Fuente: PONIATOWSKA Elena, Octavio Paz. Las palabras del árbol, Plaza y Janés, México, 1998, p. 132

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